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La Terapia floral como facilitador de procesos emocionales durante el embarazo

Mujer-embarazada¡Cuántas emociones y cuántas sensaciones se agolpan simultáneamente en el interior! de una mujer al estar embarazada… Felicidad, placer, miedos de todo tipo y color, esperanza, recuerdos del pasado que acarician con un sabor a nostalgia, angustia, ansiedad por el devenir del bebé, impaciencia, culpa (no era un bebé deseado) desesperación, dicha, soledad, bronca, indiferencia, dudas y más dudas  comienzan a invadirnos con la noticia del nuevo estado, sea esperado o no!!!

Todas estas emociones juntas y más son por las que las mujeres desde el comienzo hasta el final del embarazo vamos  atravesando en cada etapa de gestación, desde el inicio del proceso hasta el final del mismo se despliegan una variedad de emociones y síntomas físicos muy  comunes a todas las  mujeres.

El embarazo trae distintas etapas y cada persona responde a estas etapas de maneras muy distintas.

Cuando alguien me pregunta que esencia floral puede tomar para sentirse mejor en el embarazo o algún marido desesperado me implora que le de algunas “gotitas” a su “inestable” mujer para que esta vuelva a la normalidad, sonrío y amablemente le respondo que  las esencias florales tienen la cualidad de aportar bien-estar a quien las tome y se permita vivir esta etapa como algo extra- ordinario, si leíste bien!!! Extra-ordinario ya que es un momento en la vida de las personas muy especial y fuera de lo común, es un ciclo sagrado,  un estado misterioso, es la  mística femenina en acción donde el cuerpo de la mujer se transforma en un cáliz alquímico, donde la semilla divina comienza milagrosamente a abrirse paso a esta experiencia llamada vida.

Así que el embarazo no es un estado común, no es un estado ordinario del ser, si es un estado natural, poco o muy mal practicado y menos aún respetado.

Insisto, no es un estado común, es un momento sagrado de cambios profundos tanto físicos psíquicos como energéticos, tanto para la mujer como para el hombre también, aunque estos cambios sean bien distintos para ambos.

Es un estado donde se aprende a convivir con otro ser que se va  desarrollando inteligentemente en nuestro interior. Es el momento de permitirnos este viaje hacia lo sagrado femenino que da la vida, que es el portal por donde la luz se transforma en aliento y nos transforma en MADRE, es el momento de abrirse a un instante santo… EL NACIMIENTO.

En este viaje del alma las flores regalan generosamente su medicina sagrada y natural, el lenguaje vivo y resonante de las esencias florales  acompañan saludablemente a cada mujer en las distintas etapas del ciclo gestante.

Según su forma de ser, según su percepción, su  historia de vida y fundamentalmente  su realidad actual se van pensando flores especificas para llevar adelante este proceso  que a cada una le va  afectando  de maneras muy distintas…Los remedios van despejando lo escollos, van aportando luz y una calma líquida para acompañar el ciclo. En este punto esencialmente las flores apoyan benéficamente los cambios que se van dando. Y ya que no existen dos embarazos iguales también son muy útiles en emergencias y complicaciones imprevistas. Es importante señalar que la eficacia de las flores dependen en gran medida de un buen diagnostico y de un buen tratamiento terapéutico.

Me gustaría compartir con ustedes algunas flores que ayudan en el proceso del embarazo.

Quiero dejar bien en claro que siempre se debe tener en cuenta la percepción singular de la persona que va a recibir las esencias, y que las mismas deben ser prescritas por un profesional entrenado en el uso de los remedios florales y capacitados en la formación como Terapeuta floral.

Flores de Bach

Primer trimestre
Walnut para la serie de cambios que tu cuerpo y tu mente van a ir transitando rápidamente, es una flor excelente ya que facilita la adaptación.
Mimulus para el miedo a que pase algo “malo” en el desarrollo del bebé. Para miedos a los exámenes médicos.
White Chestnut alivia los diálogos mentales, trae calma y descanso tanto a la mente como al cuerpo.
Star of Bethlehem esta esencia aporta consuelo para noticias inesperadas, trae luz en los momentos donde se necesita una guía espiritual.
Segundo trimestre
Cherry Plum frena la compulsión a comer descontroladamente.
Aspen para los miedos que no se pueden definir. Para las pesadillas.
Tercer trimestre
Olive trabaja el cansancio tanto físico como mental.
Rock Rose para el pánico al dolor físico.
Remedio de rescate es muy valioso durante todo el embarazo y luego del alumbramiento seria recomendable tomarlo también.

Estas son solo algunas esencias, las  flores que describí son del sistema floral de Eduard Bach. También son muy benéficas las flores del jardín de california, las flores de Saint Germain (Brasil) flores de Bush, (Australia) del Pacifico, Etc.

Autora: Lorena Ciocale , Instituto de Terapuetas FloralesBuenos Aires Argentina

Fuente, Adaptado de:  http://www.bespecheflorales.com/notadelmes_floresembarazo.htm

Flores de Bach La terapia infantil de la actualidad

La terapia Floral en niñosCada vez más madres están llevando a sus hijos a terapeutas florales, como una forma de complementar el tratamiento médico de trastornos como el déficit atencional o la hiperactividad. Las flores de Bach no reemplazan a los medicamentos, pero sí ayudan a estabilizar las emociones que estos males desequilibran en los niños. Por eso, cada día ganan más adherentes.

La mayoría de las madres que llegan con sus niños a la consulta de un terapeuta floral, lo hace escapando de los medicamentos. Esa misma motivación impulsó a Luz María Venegas, hace casi dos años, a consultar por sus hijos, Florencia (10) y Matías (6). La mayor tenía un diagnóstico de déficit atencional, mientras que el más chico sufría de terror nocturno. Y, en ese tiempo, Luz María sentía que ninguno de los dos problemas necesitaba remedios para superarse.

“En el caso de Matías, no quería que el doctor terminara diciéndome dele tal droga para dormir. El problema iba mucho más allá de que el niño durmiera o no. Debía vencer su miedo”, recuerda Luz María. Con Florencia, el neurólogo había advertido que quizás tendría que tomar medicamentos. “Pero para mí la base estaba en entender por qué la niña se desconcentraba. Pensaba que no era su camino tomar un remedio”.

Alentada por un reportaje que hablaba sobre terapias alternativas infantiles, Luz María visitó a una terapeuta floral. “Ella me aterrizó en lo que yo de alguna manera percibía: que mis hijos no estaban equilibrados emocionalmente, y que con la terapia floral podríamos restablecer ese equilibrio”.

Con ese diagnóstico, Matías y Florencia comenzaron el tratamiento. “A los tres días de empezar a tomar gotitas, Matías ya estaba durmiendo y nunca más se volvió a despertar de noche. Y, con Florencia, vamos lento, pero seguro. Las gotitas le han servido no sólo para aprender a concentrarse, sino también para reforzar su autoestima”.

¿Qué tienen las flores de Bach que cada día están ganando más adeptos en el tratamiento de enfermedades infantiles? Los especialistas explican que, así como los medicamentos intervienen sobre los síntomas del cuadro clínico, la terapia floral ayuda a contrarrestar el desequilibrio emocional que el niño sufre cuando está enfermo, y que siempre termina agudizando su mal. “Todas las enfermedades tienen un correlato emocional que significa una fuerte repercusión en el niño”, afirma la sicóloga infanto-juvenil Soledad Ross, especialista del centro de terapias florales Mount Vernon. En trastornos como el déficit atencional, uno de los males más recurrentes de los niños que consultan, muchos de ellos tienen dañada su autoestima, lo que se sobrepone a cualquier tratamiento tradicional que quieran seguir.

“El déficit atencional es una condición madurativa del cerebro, no una enfermedad. Cuando se suministra un medicamento, lo que se hace no es curar el problema, sino ayudarlo sintomáticamente mientras el niño madura. Pero, ¿qué pasa con la esencia de ese niño? Sigue siendo un niño que se siente dislocado de la sociedad. Ese sufrimiento que acompaña su condición – por el rechazo de los profesores, el fracaso, la repitencia de curso- , lo puede aliviar la terapia complementaria, no el remedio”, sentencia la neurosiquiatra infantil Amanda Céspedes, precursora en recomendar la terapia floral como tratamiento alternativo a muchos de sus pequeños pacientes.

En ellos, asegura, ha visto grandes cambios después de haber iniciado una terapia complementaria con flores de Bach. “Tengo un niño que se negaba a entrar a consulta, porque tenía miedo de todo el mundo. En seis meses de terapia floral, fue capaz de entrar y conversarme, estar muy contento, y hasta proponerme un juego”.

¿Cómo actúan  las flores en el organismo?

La terapia floral ayuda a los niños a sobrellevar sus enfermedades y mejorar los síntomas. Según la sicóloga Soledad Ross, todas las emociones tienen una cierta frecuencia vibratoria, y lo que hacen las esencias florales – preparadas a partir de la energía de 38 flores que el doctor Edward Bach, el mentor de esta terapia, asoció a distintos estados emocionales- es vibrar en la misma frecuencia de esa emoción, equilibrándola.

“Cuando el niño toma la esencia correspondiente, esa energía entra directamente en resonancia con el estado negativo, armonizándolo. Las enfermedades son como los virus computacionales, entran en una persona somatizando el cuerpo, bajando sus defensas físicas y emocionales. Las flores llegan a ese núcleo, revirtiendo el desequilibrio”, complementa la terapeuta floral Maud Ferrés, una de las pioneras en usar flores de Bach en niños. Entre sus pacientes no sólo hay niños con déficit atencional, hiperactividad o miedos. También hay otros con síndrome de Down y autistas. “Tuve un niño que comenzó a tomar sus gotitas y lentamente empezó a tomar contacto con sus padres. Un día, la madre me llamó muy impresionada, porque ella tenía un ritual en la noche de acostarlo, darle un besito y después las gotitas. Una noche olvidó darle las gotas. Y el niño comenzó a quejarse. Se formó todo un mundo de energía entre esa madre y su hijo”, recuerda.

Todos los niños, independientemente del mal que padezcan, son candidatos a la terapia floral, un tratamiento sumamente individual.

Lo primero que realiza un terapeuta al recibir a un niño es conversar con sus padres, para que ellos le cuenten la historia de ese niño desde que la madre quedó embarazada en adelante. “La historia de un niño tiene mucho que ver con la historia que la mamá tuvo. Los niños nacen con un determinado temperamento, con una esencia, que se va construyendo a partir de su historia”, sostiene la educadora de párvulos y terapeuta floral infantil Carola Mella.

Después de esa reconstrucción de la historia del paciente, la terapeuta hace una preparación de esencias de acuerdo a las emociones que el niño necesita equilibrar. Los primeros tres días, las emociones que se quiere equilibrar reaccionan exacerbándose, pero a partir del quinto día, los resultados comienzan a ser evidentes. Así le sucedió a Florencia, la hija de Luz María Venegas. “Entre el tercer y el primer día se puso el doble de desordenada, impulsiva. Costaba para que se quedara dormida, era imposible que siguiera instrucciones. Pero al cuarto día mi hija era otra niñita. Estaba en calma, focalizada en lo que tenía que hacer”.

¿Por qué sucede esto? Porque las flores de Bach no cambian la esencia del niño. Lo que produce el tratamiento es un cambio de conciencia, al quedar los sentimientos negativos lejos de la siquis, “pero el niño no dejará de ser inquieto ni se convertirá en un mueble; sí estará más armónico dentro de su inquietud, tendrá más tiempo de reposo”, explica Carola Mella. La sicóloga Soledad Ross complementa esta visión: “Las flores le permiten al niño entender por qué tiene el trastorno y hacer un cambio interno. En el caso del déficit atencional, por ejemplo, como el medicamento les permite tener un mejor rendimiento y enfocarse, la esencia les permite darse cuenta de las cosas que les distraen, conservando su estilo”.

Las esencias florales no reemplazan a los medicamentos.

Ignacia Provoste, con cinco años recién cumplidos, tiene un diagnóstico médico de hiperactividad. Por sus problemas de lenguaje, su madre, Paula Guerra, primero la llevó a un fonoaudiólogo y después a la neuróloga. “A los cuatro años, la doctora me ofreció Ritalín; no me dijo la niña debe tomarlo, pero sí que lo viera como una posibilidad, porque si no le sería muy difícil entrar al colegio. Pero yo soy enemiga de los remedios químicos, así es que deseché la opción en un primer momento”, dice Paula.

Fue así como llegó a la consulta de Carola Mella. Desde hace dos años que está con flores de Bach. “Ella le dio gotitas y a los cuatro días dejó de hacerse pipí y de tartamudear. Su problema de hiperactividad disminuyó, pero no en un 100%. Las gotas no son milagrosas, porque la esencia de la Ignacia es ser inquieta. Ahora ya entró al colegio y está bien. Hace dos meses la llevé al neurólogo y me dijo que todavía era muy chica para darle remedios”.

Cuándo optar por una terapia tradicional y cuándo quedarse con la complementaria es una disyuntiva para las madres que no quieren darles medicamentos a sus hijos. La neurosiquiatra Amanda Céspedes aclara que lo primero que debe hacer una madre cuando su hijo tiene algún trastorno es llevarlo al doctor, y ocupar la terapia complementaria como un tratamiento que ayuda, pero que en ningún caso reemplace al tratamiento médico. “El primer error que puede cometer una madre es creer que la terapia floral es una terapia farmacológica. Obviamente, como mamá puedo tener miedo de darle un medicamento al niño, entonces tiendo a buscar algo más natural. Pero ahí hay un error, porque las terapias complementarias no son medicamentos, sino una vía para encontrar la sanación de las emociones”.

Llevar al niño al terapeuta floral antes que al doctor, explica Amanda Céspedes, sería como hacer equivalentes el remedio a la terapia floral. “Y es todo lo contrario. En el caso del déficit atencional, que es mi área, yo a las mamás les explico que el medicamento les ayudará mucho, y que las flores son un camino para que este niño empiece a ser más feliz, más tranquilo, estable. Son dos caminos tan distintos que uno no puede reemplazar al otro, sino que se complementan”.

Pese a que la terapia floral está reconocida desde 1975 por la OMS y hay bastante reticencia de la comunidad médica a recomendarla a sus pacientes como terapia complementaria. “Cuesta entenderla, y muchas personas piensan que sólo es sugestión”, reconoce la doctora Amanda Céspedes. Sin embargo, asegura que no es un placebo. “Tienen todo el derecho a decir que no, que no creen. Pero ¿cómo refutas los cambios que se pueden ver en un autista severo después de tomar flores de Bach. Es imposible que ese niño, al ver un frasquito, pueda decir: ese frasquito me hará bien. Incluso a veces hay que perseguirlo para que las tome. Pero las toma y cambia. Eso es real”.

Autor: Magdalena Andrade N.  Articulo adaptado de http://www.ohani.cl/terapia_floral_infantil.htm

Beneficios de la Terapia floral en el entorno familiar de pacientes con Cáncer

Quizás me atrevería a decir, que una de las lecciones más difíciles de esta vida es aprender a situarse en el lugar del otro.

Por ello, si hacemos un esfuerzo en este sentido, podríamos llegar a darnos cuenta, que resulta difícil imaginar el día a día de la persona afectada por alguna  enfermedad como el Cáncer, pero si nos esforzamos aún mas, podríamos llegar a intuir las dificultades emocionales por las que atraviesan los familiares, que viven de manera directa la enfermedad del ser al que aman.

la energía universal del macrocosmos al microcosmos
la energía universal del macrocosmos al microcosmos

Formulando respuestas para personas y familias que padecen esta enfermedad, AmArte quiere resaltar algunos puntos  adaptados del  articulo “Beneficios de la Terapia floral en el entorno familiar de enfermos de Huntington” , que esperamos y deseamos, sirva para transmitir la inquietud por conocer el uso de las esencias florales que conllevan modificaciones, en beneficio de un aumento en la calidad de vida del entorno familiar. 

La Terapia Floral representa dentro de las Medicinas Alternativas, un capítulo muy importante. Y dentro de éste el sistema de Bach por sí sólo y/o junto con otros sistemas (California, Bush, Nuevo Mediterráneo, Aureos, Orquídeas del Amazonas…), representa una de las prácticas que más beneficios puede aportar para curar la salud a través de las emociones.

El Dr. Edward Bach fue un prestigioso médico homeópata, que ejerció durante la primera mitad del siglo XX en Londres, y a él se le atribuye los famosos remedios de esencias florales del Dr. Bach.

De una manera genérica, podríamos decir que dichas esencias tienen por finalidad contribuir a la mejora de la salud a través de las emociones, pues es el desequilibrio de las emociones, el que provoca los problemas de salud.

En realidad, si profundizamos más sobre algunos conceptos, podríamos decir que las esencias florales actúan como remedios energéticos vibracionales, por lo tanto, podríamos considerar el modo de actuación de las esencias florales como medicina energética vibracional.

Adentrándonos en el concepto de la medicina energética vibracional, podemos pensar que desde un punto de vista de la ‘’conciencia biológica’’, la visión del ser humano puede resultar muy simplista, es decir, por un lado, el hombre sabe de la existencia de un cuerpo, de sentimientos, de pensamientos, e incluso en ocasiones se puede llegar a comentar la existencia de ‘’alma’’ y ‘’espíritu’’.

Pero bien es cierto que la realidad energética del hombre es más compleja, por ello para entender la forma de actuación de las esencias florales, sería interesante que repasemos algunos conceptos físicos; para ello, podríamos decir que vibración es sinónimo de frecuencia y que las diferentes frecuencias de energía son diferentes número de vibraciones por unidad de tiempo.

Como sabemos la materia y la energía son dos manifestaciones diferentes de una misma sustancia energética; así la materia que llamamos física sería la densa (sería la perceptible por nuestro ojo) y correspondería a una frecuencia más baja (o una vibración más lenta); la materia que vibra a velocidad superior a la luz sería la materia sutil (no es perceptible por nosotros). Así podemos deducir que la materia densa es tan real como la materia sutil.

También a este cuerpo sutil se le llama campo electromagnético, el cual está comprobado que da soporte electrónico a todas las células y aporta un sistema de frecuencias armónicas para su correcto funcionamiento. De esta manera, podemos decir que somos redes de campos complejos de energía en interfaz con los sistemas físicos/celulares.

A diferencia de los tratamientos convencionales con fármacos, que actúan exclusivamente en el plano físico de la patología celular, los patrones energéticos contenidos en las esencias florales actúan sobre el ser humano en los múltiples planos interactivos que hemos comentado.

De hecho, una alteración en las frecuencias armónicas de un sector determinado del campo electromagnético, tiene como consecuencia una alteración emocional, lo que conlleva una variación en las condiciones energéticas del nivel fisiológico.

Es por ello, que una definición más exacta del alcance de las esencias florales, es que contienen ‘’paquetes de frecuencia armónica’’ que escanean y restauran las pérdidas de frecuencia correcta en los diferentes sectores del campo electromagnético, lo que conlleva un cese de la emoción alterada, y además la desaparición de las alteraciones energéticas a nivel fisiológico.

Un dato a considerar, es que la Organización Mundial de la Salud desde 1976, reconoce la utilidad de las esencias florales en los procesos de desequilibrio anímico y emocional, con una acción totalmente inocua y complementaria a cualquier prescripción médica.

Señalar que existen multitud de aplicaciones terapéuticas, no obstante, nos centraremos en los beneficios más directos, que el uso de las esencias florales puede reportar en el entorno familiar.

–  Para aprender a vivir sin el stress, y sin la angustia que generan los problemas de la vida cotidiana con los enfermos de Hungtinton.

–  Para aquellos que se sientes agotados o desbordados por la situación.

–  Para los que sienten temor o preocupación excesiva por lo que pudiera pasarle al enfermo, conllevando una disminución en la ocupación real del paciente.

–  Para los que se mimetizan con el sufrimiento de estos seres queridos, llegando a sentirlo como propio con la consiguiente angustia, dolor, depresión… que a su vez, afectará al ámbito laboral, de pareja y personal, y en una siguiente instancia a la calidad de atención física y emocional que se le puede dar al paciente.

–  Para la poca tolerancia, impaciencia, irritabilidad, ansiedad, culpabilidad y depresión.
–  Para el miedo a padecer la enfermedad y no atreverse a confrontar el test predictivo    pertinente, viviendo la situación con angustia e incertidumbre.
–  Para el temor a la agresividad o descontrol del enfermo.
– Y en general, para dar armonía y fortaleza en la crisis.

Es por todo lo expuesto, que consideramos que las esencias florales son un regalo, adelantado a su tiempo, para que el ser humano halle la suficiente paz interna que le posibilite encaminarse hacia el conocimiento de sí mismo.

Fuente: adaptado de “Beneficios de la Terapia floral en el entorno familiar de enfermos de Huntington”, de Santiago Limonche (Terapeuta floral)  y Mercedes García (Bióloga y Terapeuta floral)